Diabetes tipo 2: La importancia del diagnóstico

Tiempo de lectura: 4 minutos

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica y silenciosa que afecta a 1 de cada 10 personas de la población mundial.

Decimos que es “silenciosa” porque en los primeros años puede no haber síntomas. Por lo tanto, su detección solo es posible al realizar un análisis de sangre para evaluar el nivel de glucosa en sangre (glucemia). 

El registro de dos análisis de sangre en ayunas con valores de glucemia superiores a 126 mg/dl confirman el diagnóstico de diabetes tipo 2. Del mismo modo, el hallazgo de 2 registros de hemoglobina glicosilada (HbA1c) superiores a 6,5% también confirma esta enfermedad. Por eso, “Poner Play” a los análisis es muy importante para conocer nuestro estado de salud.

El primer paso para controlar la diabetes tipo 2

¿Cuándo tiene lugar la glucemia? El aumento de la glucosa en sangre se debe a que las células del organismo no responden adecuadamente a la acción de la insulina. La insulina es la hormona encargada de facilitar el ingreso del azúcar en las células. 

El incremento de la glucemia se asocia con alteraciones en la salud de las arterias, el corazón, los riñones y la retina. Por lo tanto, el diagnóstico y el tratamiento oportuno permiten retrasar las complicaciones de la diabetes tipo 2. Entre ellas, la enfermedad cardiovascular es el principal riesgo, seguida de la enfermedad renal.

Las estadísticas de un revelador estudio realizado en el año 2017 en los Estados Unidos arrojan que 1 de cada 3 individuos presenta prediabetes 1. Este dato está asociado con el vertiginoso aumento de la obesidad en la población. La prediabetes es una condición intermedia, donde los niveles de azúcar en sangre son más elevados de lo normal pero no lo suficientemente altos como para ser diagnosticados como diabetes tipo 2.

Así, la prediabetes se define de dos maneras:

  • Como glucemia alterada en ayunas (GAA) cuando los valores de glucemia al hacer un examen en ayunas oscilan entre 110 y 125 mg/dl (siendo lo normal un nivel entre 70 y 100 mg/dl).
  • Como tolerancia alterada a la glucosa (TAG) cuando se diagnostica con una prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTGO) que mide cómo administra el cuerpo el azúcar luego de una comida. Este estudio permite evaluar la capacidad de respuesta del páncreas a una sobrecarga de glucosa. La tolerancia alterada a la glucosa presenta un mayor riesgo de progresión a la diabetes tipo 2 y desarrollo de enfermedad cardiovascular 2

En resumidas cuentas, las personas con obesidad tienen 5 veces más riesgo de presentar diabetes tipo 2; si tienen una tolerancia alterada a la glucosa, el riesgo es 17 veces mayor. El dato más alarmante es que si además son sedentarias, el riesgo de estas personas es hasta 30 veces superior3.

Nuestra recomendación para personas con prediabetes como con diabetes tipo 2 es modificar el estilo de vida, mejorar la calidad nutricional y reducir las porciones de sus comidas. Estos cambios alimenticios, acompañados de actividad física regular, permitirán lograr un descenso de al menos un 7% del peso corporal. De esta manera, es posible evitar la progresión hacia la diabetes tipo 2 y retrasar sus complicaciones.

Numerosas investigaciones revelan que la mitad de las personas con prediabetes, especialmente el grupo con TAG, puede progresar en solo 10 años a diabetes tipo 2 por no adoptar un estilo de vida saludable4.

¿Cómo detectar el riesgo a tiempo?

Como hemos visto, es muy importante realizar los controles periódicamente para detectar el riesgo a tiempo y actuar en consecuencia. Las personas que deberían realizarse un screening de laboratorio ante la sospecha de diabetes tipo 2 son5:
  • Adultos mayores de 45 años.
  • Menores de 45 años con sobrepeso (índice de masa corporal superior a 25) sumado a alguno de estos factores:
    1. Obesidad abdominal: medido cómo el perímetro de cintura a la altura del ombligo (más de 102 centímetros en hombres y de 88 en mujeres).
    2. Antecedente de valores anormales de glucemia mayores a 110 mg/dl o hemoglobina glicosilada (HbA1c) superior a 5,7%.
    3. Parientes de primer grado con antecedentes de diabetes tipo 2, enfermedad coronaria o muerte súbita en adultos jóvenes.
    4. Diabetes gestacional o el antecedente de hijos nacidos con más de 4 kilos.
    5. Individuos con hipertensión arterial (TA > 140/90 mmHg).
    6. Alteraciones del perfil de colesterol (HDL mayor a 35 mg/dl) o triglicéridos superior a 250 mg/dl.
    7. Presencia de acantosis pigmentaria o síndrome de ovario poliquístico (SOP) como indicadores de resistencia a la insulina.
    8. Hígado graso.
    9. Sedentarismo.
La diabetes tipo 2, las enfermedades del corazón y el accidente cerebrovascular (ACV) o derrame cerebral son tres conceptos íntimamente relacionados entre sí. ¿Por qué? Principalmente por dos motivos. En primer lugar, las personas con diabetes tipo 2 tienen más probabilidades de desarrollar una afección cardíaca o un accidente cerebrovascular. En segundo lugar, estas personas también son más propensas a tener otros factores de riesgo, como presión arterial alta o colesterol elevado.

El primer paso para prevenir y controlar la diabetes tipo 2 es “Poner Play” y hacer una consulta médica para saber si es necesario realizar estos análisis.

Con un diagnóstico temprano es posible evitar o retrasar las complicaciones de la diabetes tipo 2, reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y mejorar la calidad de vida. Nunca es tarde para empezar: #HoyPonéPlay a la prevención.

Ante cualquier duda consulte a un profesional de la salud.

Fuentes:

Este es un buen día para lograrlo: #HoyPonéPlay.

Ante cualquier duda consulte a un profesional de la salud.

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